CAPÍTULO I INTRODUCCIÓN GENERAL. Desde el comienzo de la agricultura las malezas acompañaron a los


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1 CAPÍTULO I INTRODUCCIÓN GENERAL Desde el comienzo de la agricultura las malezas acompañaron a los cultivos, y el hombre fue desarrollando estrategias para controlarlas (Klingman y Ashton, 1975). A lo largo del tiempo el primer método de control y que aún perdura fue el mecánico a través de labranzas, asociado a un conocimiento empírico de la biología de las malezas (Crafts, 1975). A mediados del siglo XX aparecen los herbicidas y el manejo de las malezas en los cultivos cambia radicalmente al facilitarse el control dentro de los campos de producción, aunque sin lograr la erradicación de las mismas. Por el contrario, las malezas evolucionaron y se adaptaron a las nuevas tecnologías que se implementaron en los agroecosistemas. Así por ejemplo, se desarrollaron biotipos tolerantes y resistentes a los herbicidas debido a la fuerte presión de selección ejercida por el uso reiterado de un determinado herbicida (Sabbatini et al., 2004). Si bien es conocido el efecto perjudicial que tienen las malezas en la producción de los cultivos, se conoce poco acerca de su rol ecológico en los agroecosistemas, como eslabones en la cadena trófica, reciclaje de nutrientes y hospedantes alternativos de plagas agrícolas. Por lo anterior, resultaría aconsejable que el manejo de malezas se realice en el marco de un programa de agricultura sustentable, en el cual el objetivo es mantener en el tiempo los niveles de producción sin degradar los recursos naturales (Sarandón, 2002). El 1

2 manejo de malezas en un sistema de agricultura sustentable implicaría un mayor conocimiento de la bioecología de las especies y su interferencia con el cultivo. No se descarta el uso de agroquímicos, pero utilizando umbrales de daño, momentos oportunos de control y dosis reducidas de herbicidas (Fernández, 1982). Generalmente las malezas causan importantes perjuicios al cultivo de trigo al disminuir su rendimiento, por lo que resulta imprescindible realizar un manejo y control de las mismas durante su ciclo de crecimiento (Zimdhal, 1980). Fumaria officinalis es una maleza importante del cultivo de trigo en el sur y sudoeste de la provincia de Buenos Aires (Rivas et al., 1991; Vigna y López, 1998), desconociéndose algunos aspectos ecológicos relevantes de la especie en la zona, tales como los relacionados con la emergencia, el efecto competitivo que ejerce sobre el cultivo de trigo y su susceptibilidad a diferentes herbicidas. 1.1 CARACTERÍSTICAS DE LA ESPECIE Fumaria officinalis es una maleza de ciclo anual de importancia mundial, que invade cultivos de cereales y pasturas (Mitich, 1997). Originaria de Europa, oeste de Siberia, y oeste de Asia es problemática en Oceanía, norte de Europa y Norteamérica (Allan, 1978). En Sudamérica ha sido citada como maleza de cereales y pasturas principalmente en Uruguay, Argentina y Chile (Holm et al., 1997). 2

3 En Argentina, su nombre común es flor de pajarito, yuyo paloma o perejil (De la Peña, 1997); y es una maleza problemática en cultivos de cereales, pasturas y jardines, presentándose mayormente en suelos arenosos y en climas templados (Marzocca, 1976). Es una planta herbácea anual de hasta 70 cm de altura, con ramas extendidas y ascendentes. De acuerdo a las descripciones realizadas por Cabrera (1967), Marzocca (1976) y Lamberto et al., (1997) presenta las siguientes características generales: -Hojas alternas, con pecíolos volubles, repetidamente divididas en segmentos lineales o lineal-lanceolados, enteros o lobados, de 2-3 cm de ancho. -Flores purpúreas, más oscuras en el ápice, dispuestas en racimos axilares pedunculados. Sépalos oval-lanceolados, denticulados, de 2-3 mm de longitud, más estrechos que la corola. Corola de 6-8 mm. -Frutos globosos, algo comprimidos lateralmente, truncados en el ápice, de 2 mm de diámetro; pedicelos fructíferos erectos de 2-3 mm de largo, en la axila de brácteas lineal-lanceoladas, de 1-1,5 mm. - Semillas reticuladas, de 2 mm de largo. 3

4 1 2 3 Fig Fumaria officinalis L. 1. Semillas caídas en el campo; 2. Plántula; 3.Planta en floración. 4

5 1.2. PROBLEMÁTICA Y DESCRIPCIÓN DEL AREA DE ESTUDIO Durante los últimos años Fumaria officinalis ha incrementado su presencia en los partidos de Villarino y Patagones de la Provincia de Buenos Aires, tanto en sistemas de labranza convencional como conservacionista, aumentando su densidad poblacional y la superficie ocupada dentro de los cultivos de trigo (T. Agr. Vicente Larreguy, INTA Médanos, comunicación personal). En el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, F. officinalis es una maleza importante principalmente en el sur del partido de Puan (López, 1980). Según trabajos de relevamientos de malezas en trigo para las campañas 2006 y 2007, Gigón et al., (2008) encontraron en la región sudoeste y sur de la provincia de Buenos Aires que F. officinalis estaba presente con mayor frecuencia en los partidos de Villarino y Patagones, al sur de la provincia. No obstante, también estuvo presente en los partidos de Bahía Blanca, Coronel Rosales, Tornquist, Saavedra y Puan. F. officinalis fue la maleza con mayor presencia de lotes de trigo en los partidos de Villarino y Patagones con un 73,7 %, mientras que en la ecoregión Puan (partidos de Puan y oeste de Saavedra) un 8,3% y en la ecoregión Bahía Blanca (partidos de Bahía Blanca, Cnel. Rosales, sur de Puan, oeste de Tornquist) la presencia de lotes infestados fue de 10,3 %. De esta manera queda de manifiesto que la problemática se encuentra principalmente en el sur de la provincia, siendo la maleza más frecuente en los lotes de trigo. En los partidos de Puan, Bahía Blanca, Cnel. Rosales, Saavedra y Tornquist, resulta una maleza de importancia secundaria 5

6 según su frecuencia, creciendo junto a otras especies como Avena fatua, Lolium multiflorum, Diplotaxis tenuifolia, Polygonum aviculare, Centaurea solstitialis, Chondrilla juncea. F. officinalis demostró tener afinidad de aparición con otras especies de malezas como Lithospermum arvense y Lolium multiflorum, pero con muy poca frecuencia apareció junto a Polygonum aviculare y Chondrilla juncea. En el sudeste de la provincia la presencia de F. officinalis es muy baja a casi nula (Istilart, 1991; Scursoni y Martin, 2008). El sur de la provincia de Buenos Aires se inserta en la llanura pampeana, entre los paralelos 37º 30 y 41º latitud Sur (ver figura 1). En cuanto a su topografía es una planicie más o menos homogénea sin fuertes quebradas del terreno. (Sanchez et al., 1998). Se encuentra ubicada como región fitogeográfica en la provincia del Espinal dentro del distrito del Caldén (Cabrera, 1951). En cuanto al regimen hídrico, las lluvias no siempre son suficientes para los cultivos (Capelli de Steffens y Campo de Ferreras, 1994). Un reciente trabajo demuestra que los partidos de Patagones y Villarino son los que mayor riesgo agroclimático tienen para realizar el cultivo de trigo, dentro de 26 partidos estudiados (Barelli et al., 2008). Las lluvias tienen una mayor ocurrencia en los meses de febrero y marzo y una menor pluviometría en junio y julio. Las lluvias anuales disminuyen desde el norte hacia el sudoeste. En general es una zona ventosa y los vientos predominantes de la región son del noreste. Este factor podría jugar un rol importante para la dispersión de las semillas de la maleza hacia el sur (Provincia de Río Negro). 6

7 Los suelos de esta región en su gran mayoría fueron clasificados como Haplustoles y Calciustoles. Se caracterizan generalmente por ser de textura gruesa arenosa a arenosa - franca muy sueltos, susceptibles a la erosión eólica, con niveles de materia orgánica en promedio cercanos al 1%, los cuales rara vez superan valores del 2%. Los sistemas predominantes son agrícolaganaderos con una rotación trigo - pastoreo del rastrojo trigo, con algunas pasturas. Bajo riego un sistema hortipecuario con rotación pasturas y horticultura o campo natural - horticultura, principalmente cebolla. (INTA Ascasubi, 2009) EMERGENCIA DE LAS PLANTULAS El conocimiento de la biología de las malezas fue incrementado su interés en los últimos años en relación a mejorar las estrategias en el manejo de las mismas (Bhowmik, 1997). La emergencia de una plántula quizás sea el proceso fenológico más importante de una especie anual y representa el punto en que el individuo pasa a ser autotrófico a través de la fotosíntesis (Salisbury y Ross, 1992). La temperatura del suelo, la humedad, y la calidad de la luz que llega al suelo, son factores claves del ambiente que afectan la emergencia de las plántulas. Otros factores, como la fertilidad del suelo, salinidad, compactación, labranzas y residuos en superficie también afectan la emergencia y pueden modificarse directamente con el manejo (Forcella et al., 2000). También existen factores propios de las semillas que actúan sobre la 7

8 germinación y por lo tanto posteriormente en la emergencia, como es la dormición. Fig Localización de los partidos de Villarino y Patagones en la Pcia. de Buenos Aires. La dormición es la incapacidad de germinación de una semilla viable bajo condiciones favorables para el crecimiento de la plántula (Wareing, 1965; Amen, 1968). En el caso de F. officinalis, cuando la semilla cae de la planta madre necesita un período de postmaduración del embrión y luego temperaturas bajas para poder germinar, requerimientos que definen un tipo de dormición denominada morfofisiológica (Baskin y Baskin, 1998; Moerkerk, 1999). La estratificación durante 60 días a 4 ºC fue el mejor promotor para salir de la dormición en esta especie (Jeffery y Nalewaja, 1973). En España, F. 8

9 officinalis comienza a emerger a mediados de otoño, continuando en el invierno y hasta mediados de primavera (García Torres y Fernández Quintanilla, 1991), Las características físicas y químicas de los suelos influyen en el establecimiento de la maleza en un determinado sitio, por ejemplo en Inglaterra F. officinalis se encuentra principalmente en suelos de textura limosa y de ph alcalinos (Allan, 1978; Holm et al., 1997). Es sabido que las labranzas conservacionistas han provocado un cambio en el medio ambiente y muchos parámetros abióticos se ven modificados con este tipo de labranzas mínimas (Puricelli y Tuesca, 1997). Así, la temperatura de suelo, el régimen de humedad, la estructura, compactación y el tamaño de los agregados del suelo presentan diferencias al mediano plazo de incorporar labranzas conservacionistas. Todos estos cambios del suelo tienen gran implicancia en la demografía de las semillas de las malezas y en el crecimiento de las plantas (Lowery y Stoltenberg, 1998). Roberts y Feast (1972) encontraron que F. offcinalis era una de las malezas que menos emergía en suelos de no remoción de suelo luego de varios años. 1.4 COMPETENCIA CULTIVO - MALEZA La competencia podría definirse como el efecto recíprocamente adverso producido entre organismos (plantas) que utilizan un mismo recurso, que es escaso. Cuando se refiere a la interferencia entre cultivos y malezas, la competencia se produce fundamentalmente por los recursos luz, agua y nutrientes (Doll, 1996; Satorre y Kammerath, 1990). La interacción cultivo- 9

10 maleza y malezas entre sí, dentro de una comunidad de cultivo constituye una de las fuerzas motrices que regula el crecimiento poblacional de la especie y en consecuencia el enmalezamiento (Guglielmini et al., 2003). El efecto competitivo que ejerce una maleza sobre un cultivo va a depender del momento de emergencia del cultivo y la maleza, la densidad poblacional de la maleza y el nivel de fertilidad del suelo (Hakansson, 2003). En estadios tempranos del cultivo de trigo (desde la siembra hasta 2-3 hojas), la competencia de las malezas produce perjuicios de diversa magnitud, dependiendo de la humedad de suelo, fertilidad y densidad de las malezas (Satorre, 1990). Experiencias realizadas en el sudeste de Buenos Aires (Catullo e Istilart, 1983), con desmalezado manual en trigo, indicaron que un cultivo que tuvo competencia durante los primeros 60 días desde la siembra presentó una reducción del rendimiento del 41 %; en cambio, cuando el cultivo estuvo libre de malezas durante ese período, la reducción fue sólo del 8%. Esto demuestra muy claramente la importancia de efectuar el control temprano de malezas. F. officinalis tiene un importante sistema radical y responde rápidamente en su crecimiento al agregado de fertilizantes en base a nitrógeno, compitiendo eficazmente con el cultivo de trigo y afectando su producción (Moerkerk, 1999). Estudios realizados en Escocia, en cuanto a las pérdidas provocadas por F. officinalis, indican que llegan hasta alrededor de un 62 % en cereales de invierno cuando se produjo un flujo alto de emergencia en la implantación del cultivo (Lawson y Wiseman, 1974). 10

11 1.5. CONTROL QUÍMICO El uso de compuestos químicos por el hombre para controlar la vegetación no deseada data de varias centurias, pero el manejo químico moderno de malezas esencialmente comienza con el descubrimiento de herbicidas de acción hormonal como el 2,4-D en la de década de 40 (Harrison y Loux, 1995). En la década del 50 se desarrollaron nuevos herbicidas selectivos para trigo derivados del ácido fenoxiacético, tales como el MCPA y el 2,4,5-T. Luego lo hicieron otros herbicidas derivados del acido benzóico (Dicamba y Cloramben), del ácido picolínico (Picloram) y también de las Triazinonas (Metribuzin). En la década de los 80 el desarrollo de herbicidas para trigo se caracterizó por la introducción de nuevos herbicidas selectivos de postemergencia. Fue así como aparecieron los grupos Sulfonilureas, Ariloxifenoxipropianatos y Ciclohexanodienos, los cuales se caracterizan por ser altamentente selectivos y algunos de ellos efectivos en bajas dosis (Kogan y Pérez, 2003). Los herbicidas del grupo de las sulfonilureas son eficaces en el control de F. officinalis, siempre que las aplicaciones se realicen en estadios tempranos de la planta (Talgre, 2004). Sin embargo, el uso de este tipo de herbicidas podría traer aparejado problemas de persistencia en el suelo, toxicidad a cultivos posteriores y contaminación de acuíferos por percolación. El uso de estos productos debería manejarse de una manera racional y optimizando el momento de aplicación y la dosis (Kogan y Pérez, 2003; Bedmar, 2004 ; Vigna, et al., 2006). 11

12 El glifosato es un herbicida no selectivo y sistémico, que aparece en el mercado entre los años 1972 y Actualmente es el más popular y el más vendido en el mundo y se ha establecido como líder de los herbicidas de postemergencia (Kogan y Pérez, 2003). En los cultivos de trigo de la región se lo utiliza principalmente antes de la siembra para controlar las malezas en barbecho sobre todo en sistemas de siembra directa, donde F. officinalis también está presente FINALIDAD ESPECÍFICA DEL ESTUDIO Las poblaciones de una comunidad de malezas en un sistema agrícola se modifican debido a la acción del hombre, fundamentalmente por su intervención en el manejo del suelo y los cultivos. El avance de la siembra directa, el uso de herbicidas de acción residual y la rotación de cultivos son algunos ejemplos que ponen de manifiesto la adaptabilidad de las malezas a los cambios del agroecosistema (Vitta et al., 1999). Tanto los factores edafoclimáticos como los efectos del manejo y las nuevas tecnologías en el cultivo de trigo seguramente afectan el crecimiento, desarrollo y la supervivencia de las malezas. Rivas et al., (1991) alertaban de la importancia del avance de F.officinalis en lotes de trigo en los partidos de Villarino y Patagones, agravándose el problema en los últimos años. 12

13 En esta tesis se estudian algunos aspectos sobre la bioecología y el manejo de F. officinalis en el cultivo de trigo dentro del agroecosistema del sursudoeste de la provincia de Buenos Aires. Se formula la hipótesis de que un mayor conocimiento de la dinámica de emergencia de la maleza en el campo, su competencia con el cultivo y el control de diferentes herbicidas ayudará a un manejo más eficiente y sustentable de la maleza en la región. Específicamente, se estudia el patrón de emergencia de la maleza y se evalua el efecto de las labranzas para entender y predecir los momentos de infestación, la duración y la estrategia de manejo dentro del cultivo de trigo. Asimismo, se estudia el efecto de la fertilización, la emergencia relativa y la densidad de la maleza sobre la interferencia cultivo maleza, ya que resultan elementos muy importantes para caracterizar la competencia e inferir el manejo del cultivo. Finalmente, para conocer diferentes alternativas de control químico de F. officinalis en el cultivo y en el barbecho. Se evalúan ensayos que incluyen diferentes compuestos químicos, momentos de aplicación, en diferentes situaciones de cultivo. 13

14 CAPITULO II EFECTOS DE LAS LABRANZAS Y LA COMPACTACIÓN DEL SUELO SOBRE EL PATRÓN DE EMERGENCIA ESTACIONAL INTRODUCCIÓN Las labranzas de los suelos causan una redistribución de las semillas de malezas en el perfil y producen cambios en las propiedades físico-químicas de los suelos, lo que puede afectar la germinación y emergencia de las malezas (Mohler y Galford, 1997). Yenish et al. (1992) evaluaron diferentes herramientas de labranza y estudiaron la distribución de las semillas de las malezas en el perfil de suelo, encontrando que en sistemas de siembra directa un 60% de las semillas se encontraban en los primeros cm del suelo, con labranza vertical un 30% y con labranza profunda (arado de reja) la distribución de las semillas en los primeros 20 cm era homogénea. La emergencia de las malezas generalmente disminuye a medida que el entierro es mayor, dependiendo del tamaño de sus semillas (Benvenutti et al., 2001). Para muchas especies la profundidad óptima de emergencia es alrededor a 2 cm (Mohler, 1993) y decrece fuertemente superando los 6 cm (Froud-Williams et al., 1984). Para algunas malezas de ambientes tropicales como Eclipsa prostrata el entierro es un factor todavía mas severo, 14

15 interrumpiendo la emergencia cuando el mismo supera los 0,5 cm de profundidad (Chauhan y Jonson, 2008). La temperatura y humedad del suelo afectan la germinación y emergencia de las plántulas de las malezas y pueden variar sustancialmente por el efecto de las labranzas (Forcella et al., 2000). En sistemas laboreados de la zona sur de Santa Fé, las malezas latifoliadas anuales mantienen su densidad relativamente estable en el tiempo, mientras que en un sistema de labranza reducida o de siembra directa, su número disminuye progresivamente (Puricelli y Tuesca, 1997). La dormición y germinación de Fumaria officinalis fue estudiada por Jeffery y Nalewaja (1970; 1973), que experimentaron diferentes promotores de la ruptura de dormición, tales como alternancia térmica, uso de la luz rojo y rojo/lejano, remoción del pericarpio, acido giberélico y estratificación. Dichos autores concluyeron que la estratificación durante 60 días a 4 ºC fue el mejor promotor para superar la dormición de esta especie. F. officinalis presenta un tipo de dormición denominada morfofisiológica, por lo que cuando la semilla cae de la planta madre necesita un período de postmaduración del embrión y luego temperaturas bajas para poder germinar (Baskin y Baskin, 1998; Moerkerk, 1999). F. officinalis germina en un rango de temperaturas que va desde 2 a 20 ºC con un óptimo de alrededor de 7 º C (Holm et al., 1997). Presenta un banco 15

16 de semillas persistentes en el suelo. En diferentes estudios se encontraron algunas semillas capaces de germinar luego de 20 años de entierro con una tasa de germinación anual menor al 1% (Chancellor, 1986). Roberts y Feast (1972) encontraron luego de 6 años de entierro una reducción de % del banco de semillas por año. El grado de compactación de los suelos es un factor importante en la emergencia de las malezas (Pareja y Staniforth, 1985), y también puede afectar el crecimiento y desarrollo vegetal de algunos cultivos sembrados en la zona (Venanzi et al., 2004). Se han observado aumentos en la densidad aparente de la capa superficial de los suelos bajo sistemas de siembra directa durante algunos años (Vidal y Costa, 1998). Este efecto aumentaría aun más en un sistema mixto agrícola - ganadero debido al pisoteo animal (Moran et al., 2000). El aumento en la densidad aparente de los suelos (DA) podría modificar la dinámica de emergencia de las malezas en los suelos de la región. Polygonum convolvulus, una maleza común en la región, disminuyó drásticamente su emergencia de 80 % a 1% cuando se paso de compactaciones de 1,3 a 1,5 g. cm³ (San Román y Fernández, 1993). Tanto Roberts y Feast (1972), como Vanhala y Pietola (2003) encontraron que el crecimiento de F. officinalis fue estimulado en suelos que habían tenido labranzas durante años, al comparárselo con suelos no removidos. Estudios realizados en Australia indican que luego de 3-4 años de no remoción de suelo, la infestación de Fumaria spp. disminuía notablemente (Heenan et al., 1994) HIPÓTESIS 16

17 Hipótesis 1: Las labranzas de otoño, que se efectúan en presiembra del cultivo de trigo, promueven la emergencia de F. officinalis al modificar la temperatura y humedad edáfica. F. officinalis Hipótesis 2: El compactado de suelo disminuye la emergencia de 2.3. OBJETIVOS: Estudiar el patrón de emergencia de F. officinalis en cultivos de trigo de la región sur y sudoeste bonaerense en relación a algunos parámetros ambientales, así como la influencia que sobre el proceso tienen los siguientes factores: a) Remoción de suelo (Exp. 1 y 2) b) Profundidad de entierro de las semillas (Exp. 2, 3 y 4) c) Compactación de suelo (Exp. 5) 2.4. MATERIALES Y MÉTODOS Experimento 1: Efectos de una labor de remoción del suelo El experimento se desarrolló durante el año 2005 en la localidad de Nicolás Levalle (Partido de Villarino) en un lote con alta infestación de F. officinalis con una historia de varios años de un manejo trigo pastoreo de rastrojo - trigo. Se delimitó un área aproximada de 200 m 2 dividida en dos 17

18 subáreas en las cuales una fue removida con un arado de discos a una profundidad cm y otra (sin remoción) que se desmalezó manualmente el terreno. En cada subárea se empleo un diseño completamente aleatorizado, con cuatro repeticiones. Las unidades experimentales fueron marcos permanentes de 1 m 2 colocados en el mes de marzo, en donde se realizaron conteos de emergencia de la maleza durante el año. Se efectuaron dos tratamientos: a) emergencia en un lote sin remoción de suelo, y b) emergencia en un lote con remoción en el mes de marzo. Se realizaron conteos destructivos semanales de la emergencia desde el 1 de marzo hasta el 30 de noviembre. Los datos de la emergencia acumulada para cada mes y en cada suelo se transformaron a raíz cuadrada para mantener la homocedasticidad y normalidad en el análisis de la varianza. Las medias se compararon mediante test de Tukey (p 0,05). Se midieron las precipitaciones en la estación meteorológica de N. Levalle perteneciente a la Estación Experimental INTA Ascasubi Experimento 2: Efecto de dos remociones de suelo En el año 2006 en un lote con alta infestación de la maleza en la localidad de Nicolas Levalle, se delimitó un área de 250 m 2. Se dispusieron 18

19 marcos de 1 m 2 en bloques al azar con cuatro repeticiones. Los tratamientos a evaluar fueron: a) una remoción en el mes de marzo, b) dos remociones en los meses de marzo y junio, y c) sin remoción. La remoción se realizó con una pala a cm de profundidad simulando la labor realizada por un arado de discos. Se realizaron conteos destructivos semanales de la emergencia de la especie durante el año (marzo-noviembre) y se evaluó la emergencia acumulada durante el año. Se realizó una estimación del banco de semillas del suelo (siguiendo el protocolo de Forcella et al., 2004) mediante dos muestreos efectuados en marzo y diciembre con un muestreador de 10 cm de diámetro a dos profundidades 0-5 cm y 5-10 cm, con 6 repeticiones. Los datos de emergencia acumulada sin transformar fueron modelados en función de la acumulación de unidades de tiempo térmico (dºc). Se evaluó el ajuste de distintos modelos de regresión no lineal (weibull, gompertz, gausiano). Se utilizó una temperatura base de germinación de 2ºC (Holm et al. 1997). Las precipitaciones se midieron en la estación meteorológica de N. Levalle perteneciente a la Estación Experimental INTA Ascasubi Experimento 3: Efecto de dos profundidades de entierro de las semillas. 19

20 En el mes de enero, de 2007, siguiendo un diseño completamente aleatorizado con cuatro repeticiones. Se estableció un ensayo en un lote destinado al cultivo de avena en la EEA Bordenave (INTA) sobre un área de 200 m 2 que se desmalezó manualmente. Las unidades experimentales fueron cuadrantes de 1 m 2 y los tratamientos: a) emergencia de la maleza enterrada a 1cm y b) emergencia de las semillas enterradas a 5 cm. En cada unidad experimental se enterraron 1000 semillas de F. officinalis. Las semillas fueron recolectadas luego de su dehiscencia natural con una aspiradora manual, en diciembre de 2006 en un lote de alta abundancia de la maleza en el partido de Villarino. Se realizaron mediciones de la emergencia semanalmente durante los meses de abril a noviembre inclusive. Mediante instrumental (Thermochron Ibuttons Data Logger) ubicado en el suelo se midió en forma seriada la temperatura a las dos profundidades. El porcentaje de humedad del suelo se midió semanalmente a una profundidad de 0-5 cm con el método gravimétrico, que resulta de la diferencia entre el peso del suelo en el momento del conteo de emergencia y el peso del suelo seco (dos días en estufa de secado a 60 ºC). Los datos de la emergencia acumulada final se transformaron a raíz cuadrada para mantener la homocedasticidad y normalidad en el análisis de la varianza. Las medias se compararon mediante test de Tukey (p 0,05). 20

21 Experimento 4: Efecto de 4 profundidades de entierro de las semillas. El ensayo se llevo a cabo en la EEA Bordenave dentro de un área de 10 m 2 protegida en los laterales con telas tipo media sombras plásticas. En dieciseis macetas de 20 cm de diámetro y 25 cm de profundidad que fueron llenadas con suelo de textura franco-limosa de la EEA Bordenave, se enterraron 50 semillas de F. officinalis en cada nivel de profundidad, evaluándose los siguientes tratamientos: a) 1cm, b) 5cm, c) 10 cm y c) 17 cm. El diseño fue en bloques al azar con cuatro repeticiones en donde cada maceta correspondió a una unidad experimental, y se realizaron conteos semanales destructivos de la emergencia de la maleza durante 150 días. Las macetas se mantuvieron con humedad no limitante para la germinación durante todo el ensayo. Los datos de la emergencia acumulada final se transformaron a raíz cuadrada para mantener la homocedasticidad y normalidad en el análisis de la varianza. Las medias se compararon mediante test de Tukey (p 0,05) Experimento 5: Efecto de la compactación de suelo. El experimento se realizó en macetas de PVC de 10 cm de diámetro y 16 cm de altura, rellenas con suelo de textura franco-limoso del campo 21

22 experimental de Bordenave (INTA). Cada maceta se sembró con 50 semillas de F. officinalis a 5 cm de profundidad. Posteriormente, mediante una prensa hidráulica, se simuló una compactación de suelo equivalente a las Densidades Aparentes (DA) de 1 Mg. m -3, 1,3 Mg. m -3 y 1,7 Mg. m -3.. Estos valores simularon compactaciones registradas normalmente a campo en la región (Vidal y Costa, 1998). En el mes de mayo, las macetas fueron enterradas en un área delimitada de 25 m 2 de un lote del campo experimental y dispuestas en bloques al azar con cuatro repeticiones. El ensayo se mantuvo con humedad mediante riegos periódicos. Se midió la emergencia de plántulas durante 150 días. Los datos de la emergencia acumulada final se transformaron a raíz cuadrada para mantener la homocedasticidad y normalidad en el análisis de la varianza. Las medias se compararon mediante test de Tukey (p 0,05) RESULTADOS Experimento 1: Efectos de una labor de remoción del suelo. Los resultados del Exp. 1 en el año 2005 (Fig. 2.1) indican que la emergencia de las plántulas en el suelo que recibió una labranza en marzo comienza en el mes de mayo y finaliza en septiembre, en cambio en el suelo sin disturbar la emergencia está sensiblemente desplazada, comienza en mayo y termina en octubre. 22

23 El pico máximo de emergencia se produjo en julio en el suelo con labranza y se produjo en agosto en el suelo sin labranza (Tabla 2.1.) En el año 2005 se produjeron las mayores precipitaciones en los meses de mayo y septiembre, las primeras favorecieron sensiblemente la emergencia de las plántulas con labranza y las lluvias de septiembre a las del suelo sin labranza. En mayo emergió un 17 % de la emergencia total en suelo con labranza y un 7 % en suelo sin labranza, y en los meses de septiembreoctubre emergió un 2% en suelo con laboreo y un 19% en suelo sin laboreo. En la Tabla 2.1. se observa que en el suelo con laboreo la emergencia del mes de julio fue significativamente mayor que la de los demás meses. La emergencia de agosto fue inferior a la de julio pero superior a mayo y junio. En septiembre y octubre fue muy baja. En el suelo sin laboreo el porcentaje de emergencia de agosto fue significativamente mayor que en los demás meses, seguido por el de julio que también mostró diferencias con los demás. Las emergencias en junio y septiembre no se diferenciaron entre ellas pero si lo hicieron respecto a otros meses y tanto mayo como octubre se diferenciaron entre si y con los demás. Las precipitaciones totales para el período en estudio del año 2005 fueron de 223, 5 mm Experimento 2. Efecto de dos remociones de suelo. 23

24 La Fig muestra como el disturbio de suelo estimuló la emergencia en el año 2006, respecto al tratamiento sin remoción. En efecto, la emergencia acumulada total fue de 512 pl.m -2 para el tratamiento con un laboreo, y 185 pl.m -2 para el tratamiento sin remoción. Con Labranza Sin Labranza Precipitaciones (mm) % Emergencia 45,0 40,0 35,0 30,0 25,0 20,0 15,0 10,0 5,0 0, Precipitaciones (mm) marzo abril mayo junio julio agosto septiembre octubre noviembre Fig Patrón de emergencia de Fumaria officinalis en el año 2005 (Exp. 1). Tabla 2.1. Emergencia mensual (pl.m -2 ) de F. officinalis año 2005 (Exp.1).*Letras distintas indican diferencias significativas dentro de cada columna (p 0,05) Plantulas.m -2 Mes Laboreo Sin Laboreo Mayo 68 c 32 d Junio 72 c 64 c Julio 152 a 80 b Agosto 96 b 144 a Septiembre 2,4 d 56 c Octubre 1d 12 e 24

25 El segundo laboreo pareció incrementar aun más el total de plántulas emergidas, aunque el análisis estadístico no diferenció significativamente los tratamientos (p>0,05) con una y dos labranzas. En el año 2006 se produjeron tres picos de precipitaciones bien marcados: abril, julio y octubre (Fig.2.2.). En términos relativos, la lluvia de abril pareció favorecer mas la emergencia de F. officinalis en suelos removidos, mientras que las de julio provocaron un mayor incremento relativo en el suelo sin remover. Las precipitaciones de octubre no parecieron tener mayor influencia en la emergencia en ninguna condición de suelo. La lluvia total fue 200,5 mm para los meses de estudio durante el año El modelo que mejor se ajustó fue el de Gauss. En la Fig se observa que la emergencia se extendió hasta aproximadamente grados día (ºdC). Para obtener un 75 % de emergencia se necesitaron dºc con labranza en marzo y junio, dºc para labranza solamente en junio y para el tratamiento sin labranza (Tabla 2.2). En la Tabla 2.3. se indican los registros del banco de semillas del suelo que debido a la alta variabilidad de los datos no permitieron determinar diferencias significativas (p>0,05) entre los tratamientos evaluados. La distribución agregada que normalmente presentan las semillas de las malezas en el suelo (Wiles y Schweizer, 1999) fue probablemente la causa de la gran variabilidad espacial. Un promedio general de las 8 determinaciones realizadas reveló que el banco poseía aproximadamente 2500 semillas por m 2. 25

26 Precipitaciones (mm) Marzo Marzo y junio Sin Labranza a 80 Platulas emerg.m ² Labr. Labr. a b Precipitaciones (mm) Abril Mayo Junio Julio Agosto Septiembre Octubre Noviembre Fig Efecto de las labranzas sobre la emergencia de F. officinalis (Exp.2).*Letras distintas indican diferencias significativas (p<0,05) % Emergencia TT LAB MARZO MAR+JUN SIN LAB Fig Modelo de emergencia de F. officinalis para distintas labranzas en función del tiempo térmico (Exp.2). R² : Lab Marzo:0.84; Mar+Jun: 0.94; Sin Lab:

27 Tabla 2.2. % de Emergencia de F. officinalis en función de la acumulación de tiempo térmico (Exp.2) Tiempo Termico ºCd %Emergencia Lab. Marzo Marzo+Jun Sin Lab 25% % % Tabla 2.3. Banco de semillas de F. officinalis (Exp. 2). Los valores indican indican las medias y el desvío estandar de seis muestras tomadas en cada sitio. Con Labranza (semillas.m -2 ) Sin labranza (semillas.m -2 ) inicial final inicial final 0-5 cm 3715 ± ± ± ± cm 2633 ± ± ± ± Experimento 3: Efecto de dos profundidades de entierro de las semillas. En el Exp. 3 (Fig. 2.4.) se observa que el patrón de emergencia se ve modificado al enterrar las semillas en las dos profundidades. Las semillas colocadas a 5 cm comenzaron a emerger en mayo y culminaron en octubre, con un pico máximo en mayo. En cambio, la semilla a 1cm comenzó a emerger en mayo con una menor tasa que en profundidad y continuó hasta noviembre teniendo su pico máximo en octubre. Las precipitaciones fueron casi nulas entre los meses de mayo y agosto inclusive, y la lluvia de septiembre probablemente provocó la gran emergencia de las semillas enterradas superficialmente. (Fig. 2.4.) 27

28 Este experimento mostró que la emergencia acumulada de las semillas enterradas a 5 cm fue superior que aquellas localizadas a 1 cm de profundidad. Las fluctuaciones térmicas (Fig. 2.5.) fueron claramente superiores en la superficie (1 cm) que a profundidad, mostrando una diferencia promedio entre mín. y máx. a final del experimento de 16,3 º C a 1cm y 8,5 º C a 5 cm. La lluvia recibida en abril favoreció solamente la emergencia de las semillas enterradas a 5 cm. La escasez hídrica fue muy marcada en los meses de mayo, junio, julio y agosto. Como se observa a través de los datos de humedad y precipitaciones en las barras de la Fig. 2.4., se produjeron importantes lluvias de septiembre y octubre. Esto se tradujo en una mayor humedad en el perfil, que habría estimulado marcadamente la emergencia de las semillas enterradas a 1 cm en los meses de en octubre y noviembre. Con respecto al banco artificial de semillas incorporado, se observó que de las semillas enterradas a 5 cm emergió un 7,2 % del total y un 2,7 % de las enterradas a 1 cm. 28

29 80 Precipitaciones (mm) % Humedad 1 cm 5 cm A 160, , ,0 Plantulas.m ² B 100,0 80,0 60,0 precipitaciones (m m ) 20 40, ,0 0 Abril Mayo Junio Julio Agosto Septiembre Octubre Noviembre 0,0 Fig Emergencia anual de F. officinalis a dos profundidades. (Exp. 3) *Letras distintas indican diferencias significativas (p 0,05) en la emergencia acumulada final. a) 50,0 40,0 30,0 20,0 10,0 0,0-10,0 Min 1cm Max 1cm -20,0 M A M J J A S O N 29

30 b) 50,0 40,0 30,0 20,0 10,0 0,0-10,0 Min 5cm Max 5cm -20,0 M A M J J A S O N Fig Temperaturas máximas y mínimas de suelo: a) 1 cm de profundidad y b) 5 cm de profundidad. (Experimento 3) Experimento 4: Efecto del entierro de semillas en 4 profundidades de suelo. Los resultados del Experimento 4 indican que la emergencia de F. officinalis disminuyó con el incremento de la profundidad de siembra (Fig. 2.6). La emergencia acumulada final mostró diferencias significativas (p<0.05) entre las semillas enterradas a 17 cm versus enterradas a 1 y 5 cm. 30

31 a 1200 a Plantulas.m ² ab 1 cm 5cm 10cm 17cm b 0 0d 7d 15d 20d 25d 30d 35d 40d 45d 50d 55d 60d 65d 70d 75d 80d 85d Días despues de la siembra Fig Efecto del enterrado de semilla sobre la emergencia. (Exp. 4) Letras iguales indican diferencias significativas entre tratamientos (p 0.05) en la emergencia acumulada final Experimento 5: Efecto de la compactación de suelo. Los resultados sugieren que la compactación de suelo influye marcadamente en la emergencia de F. officinalis (Fig. 2.7). Si bien la emergencia acumulada en la DA de 1 Mg. m -3 fue superior a la de 1,3 Mg. m -3, no se encontraron diferencias significativas (p>0,05). En cambio, la compactación de 1,7 Mg. m -3 directamente anuló la emergencia de las plántulas en esas macetas. 31

32 1Mg m3 1,3Mg m3 1,7Mg m A Plantulas.m AB d 30d 60d 90d 120d 150d Días despues de la siembra B Fig Efecto de la compactación de suelo sobre la emergencia de la maleza. (Exp. 5) * Letras distintas indican diferencias significativas (p 0,05) en la emergencia acumulada final DISCUSIÓN El patrón de emergencia de F. officinalis en el sudoeste bonaerense podría definirse claramente como otoño-invierno-primaveral. Dentro de este patrón, las remociones de suelo pueden modificar sustancialmente la emergencia. Así, en los tres años de estudio la emergencia se produjo en los meses de abril a agosto en un sistema con labranzas otoñales y de mayo a octubre en sistemas sin remoción de suelo (Fig. 2.1., 2.2., y 2.3.). 32

33 En sistemas de labranza otoñal la emergencia se concentró en los meses de mayo, junio y julio (2005: 75% de la emergencia total se produjo en esos meses, en 2006: 70 %, y 2007: 78%) coincidiendo con el inicio de la época de siembra del cultivo de trigo en esta región. En otros países como Finlandia, el pico máximo de emergencia de F. officinalis se produce en mayo y principios de junio (fines de la primavera); mientras que en Italia central la mayor emergencia se produce en primavera (Ervio, 1981). El patrón de emergencia a lo largo del año en la región de estudio se vió fuertemente influenciado por la estacionalidad de las precipitaciones. En los años 2005 (Exp.1) y 2006 (Exp. 2) en N. Levalle las precipitaciones fueron muy escasas (223,5 mm y 200,5 mm, respectivamente), concentrándose fundamentalmente en otoño y en primavera como históricamente ocurre en la región. En la Fig las lluvias de otoño estuvieron asociadas a una mayor emergencia de la maleza en suelos disturbados y las de fines del invierno en mayor medida a las de suelo sin disturbar. Esto podría deberse a una mayor velocidad de penetración del agua en suelos recientemente disturbados. Coincidiendo con Roberts y Feast (1972) las labranzas de otoño estimularon la emergencia de F.officinalis en el campo. En el Exp. 2 la emergencia acumulada total fue de 185 plántulas. m -2 en suelo sin labranza, pero de 512 y 600 plántulas.m - ² en suelo disturbado una y dos veces respectivamente (Fig. 2.2 ). También puede visualizarse en la Fig. 2.3 en donde el suelo sin labranza necesitó una acumulación de dºc para lograr un 75 % de emergencia, mientras que y para el suelo con una y dos labranzas, esto podría deberse a una estimulación de germinación por la 33

34 luz (Murrumbidge, 2008). Los resultados de los Exp. 1 y Exp.2 sugieren que la remoción de suelo estimula la emergencia de esta especie, siendo siempre influenciado por las precipitaciones recibidas. En el Experimento 3 (2007), durante el invierno no hubo precipitaciones (Fig. 2.4.) y solamente fueron capaces de emerger las semillas enterradas a 5 cm. Las lluvias de septiembre y octubre estimularon la emergencia de la cohorte de plántulas provenientes de las semillas a 1 cm. Las fluctuaciones térmicas diarias fueron claramente superiores en la superficie, mostrando una amplitud térmica promedio a final del experimento de 16,3 ºC a 1cm y 8,5 ºC a 5cm (Fig. 2.5.), como lo observado en otros estudios (ver por ejemplo Faccini y Vitta, 2007). Una mayor amplitud térmica diaria ha sido generalmente señalada como estimulante de la germinación en otras especies (Baskin y Baskin, 1998). Sin embargo, en el caso de F. officinalis resulta poco probable que este factor tenga gran influencia dado la baja emergencia en semillas localizadas más superficialmente en condiciones de campo. Es probable en cambio que la escasez hídrica haya sido más notable en superficie que a 5 cm de profundidad, y que ésta sea la causa de la menor emergencia registrada en semillas enterradas a 1 cm. Como se observa en la Fig. 2.4, las importantes lluvias de septiembre- octubre, que se tradujeron en una mayor humedad en el perfil, podrían ser la causa fundamental del aumento de emergencia registrado en octubre y noviembre. Muchos trabajos indican como decrece la emergencia de las malezas a medida que la semilla se encuentra más enterrada (Milberg et al., 2000), hasta hacerse prácticamente nula a una profundidad de 12 cm (Benvenutti et al., 2001). Las semillas de F. officinalis tendrían capacidad para permitir la 34

35 emergencia de plántulas desde mayores profundidades. Si bien la emergencia fue claramente mayor desde los primeros cinco cm, no fue posible diferenciarla estadísticamente de la registrada desde 10 cm. A los 17 cm la emergencia fue muy baja o casi nula (Fig 2.6). Las herramientas de labranza más utilizadas en la región de estudio, ya sea arado de discos o rastra de discos, podrían enterrar las semillas hasta una profundidad no mayor a los 15 cm. La compactación del suelo normalmente es producida a campo por la asociación de sistemas de cultivo basados en la no remoción del suelo y planteos ganaderos (Venanzi et al., 2002 b). Los resultados del Exp. 5 sugieren que este factor influyó en la emergencia de F. officinalis (Fig.2.7). Griffith et al., (1977) indican que valores de DA entre 1,4 y 1,7 Mg. m -3 resultan críticos para el crecimiento de algunos cultivos. San Román y Fernández (1993) observaron que la emergencia de P. convolvulus resultó casi anulada con una compactación de 1,5 Mg. m -3. En F. officinalis, una compactación moderada (1,3 Mg. m -3 ) disminuyó en un 40% la emergencia, y directamente la especie no emergió a una DA de 1,7 Mg. m -3 (Fig. 2.7.). Estos últimos valores de compactación son observados comúnmente en los lotes de producción del sur de la provincia de Buenos Aires, cuando luego de la cosecha de trigo los lotes se dejan en descanso, con la entrada de animales a pastoreo y sin remover el suelo hasta el año siguiente. La emergencia de esta especie en esos lotes disminuye drásticamente (Sr. Ruben Demarchi, Agricultor del partido de Villarino, comunicación personal). 35

36 Las dos hipótesis planteadas al comienzo de este capítulo estarían aceptadas: el patrón de emergencia de F. officinalis se vió modificado por las labranzas otoñales y la compactación del suelo disminuyó su emergencia. La menor emergencia de esta especie en suelos sin disturbar estaría explicada por la compactación del suelo debido al pisoteo de los animales y a la falta de humedad en la superficie de suelo debido a las escasas precipitaciones durante el invierno en esta región. Así, también en sistemas agrícolas sin rotación ganadera podría inferir una menor emergencia en suelos compactados por uso contínuo del sistema de siembra directa (Vidal y Costa, 1998). Como se ha visto en otras especies latifoliadas anuales (Puricelli y Tuesca, 1997; San Román y Fernández, 1993), F. officinalis tendería a reducir su densidad en sistemas de labranza mínima o siembra directa. 36

37 CAPÍTULO III COMPETENCIA ENTRE Triticum aestivum Y Fumaria officinalis: EFECTOS DEL MOMENTO DE EMERGENCIA RELATIVO CON EL CULTIVO, LA FERTILIZACIÓN NITROGENADA Y LA DENSIDAD DE LA MALEZA 3.1. INTRODUCIÓN En líneas generales, se puede afirmar que en estadios tempranos del cultivo de trigo (desde la siembra hasta 2-3 hojas), la competencia de las malezas produce mayores perjuicios que en estadios tardíos (Catullo e Istilart, 1983). A manera de ejemplo, en el centro de la provincia de Buenos Aires, ensayos de control químico de malezas en etapas tempranas del cultivo, reflejaron un aumento del 15 % en el rendimiento respecto a controles químicos realizados en el estado de macollaje (González Montaner y Mailland, 1990). Como se estudió en el Capítulo II, la emergencia de F. officinalis en la región sur y sudoeste de la provincia de Buenos Aires se extiende principalmente hasta el mes de agosto en siembra convencional, desplazándose hasta septiembre-octubre en sistemas sin remoción de suelo. El pico más importante de emergencia se produce en otoño, coincidiendo generalmente con la etapa de siembra e implantación de los cultivos de trigo de la región en estudio. El momento relativo de emergencia de las malezas respecto al cultivo juega un rol muy importante en la competencia y ha sido estudiado por varios autores en distintos cultivos y malezas (Zimdahl, 1988; Berti et al., 1996). Por 37

38 ejemplo, estudios realizados en cebada demuestran que un retraso de 12 días en la emergencia del cultivo produjo una fuerte dominancia de Chenopodium album (Hakanson, 2003). El grado de competencia entre cultivos y malezas suele modificarse por las condiciones ambientales, de forma tal que un cambio en las condiciones externas puede favorecer o perjudicar en alguna dirección a las malezas o al cultivo. A la hora de analizar el proceso de competencia entre dos plantas, es muy importante determinar cuáles son los recursos más limitantes en el medio y que, por lo tanto, serán objeto de una competencia más intensa. Por ejemplo, en los cultivos hortícolas de regadío suele haber un amplio suministro de agua y nutrientes, por lo que es previsible que la luz sea el factor predominante en la competencia. Por el contrario, en cultivos de secano el factor limitante para el desarrollo del cultivo suele ser el agua y nutrientes, por lo que dicho recurso será el objeto principal de competencia (García Torres y Fernández Quintanilla, 1991). El agregado de fertilizantes nitrogenados mejora la producción de los cereales, pero a su vez en muchos casos puede incrementar proporcionalmente más el crecimiento de las malezas, sobre todo en especies anuales (Hakanson, 2003). Según estudios realizados a campo en el sur de Australia, F. officinalis responde fuertemente a la fertilización nitrogenada con un gran incremento en su crecimiento y desarrollo afectando seriamente la producción de los cereales (Moerkerk, 1999). 38

39 Las malezas de ciclo anual suelen presentar una gran cantidad de plántulas por unidad de área, lo que provoca una fuerte reducción de la disponibilidad de agua, nutrientes y luz para los cultivos. Por ello, la densidad de la maleza resulta ser un factor importante a tener en cuenta a la hora de estudiar la competencia cultivo-maleza (Ross y Lembi, 1985). El efecto competitivo de las malezas es menor a densidades bajas y aumenta a medida que aumenta el número de plantas por unidad de superficie (Gallandt y Weiner, 2007). Sin embargo, a densidades altas las malezas tienden a alcanzar un máximo o un efecto competitivo de saturación, y muchos campos agrícolas contienen cantidades de semillas de malezas que aseguran densidades de saturación todos los años (Dawson, 1977). Dentro de un esquema de manejo sustentable de malezas es necesario utilizar umbrales de daños como estrategia para reducir el uso de herbicidas (Sarandón, 2002). Es probable que disminuyendo las densidades de las malezas con algún tipo de manejo o control puedan convivir maleza y cultivo sin afectar la producción. La habilidad competitiva se puede definir como la capacidad de una especie para capturar recursos limitantes cuando crece en mezclas con otras especies y puede modificarse por las condiciones del ambiente (Satorre, 1988). Para evaluar la competencia de las malezas con los cultivos se han utilizado distintos índices matemáticos (Weigelt y Jolliffe, 2003). Uno de ellos es el índice de agresividad (Snaydon y Satorre, 1989), el cual mide la habilidad competitiva de un cultivo respecto a una maleza. Este índice se puede medir a través de diseños de tipo aditivos donde la densidad del cultivo se mantiene constante variando la densidad de la maleza. La agresividad involucra el estudio de la intensidad de competencia y la habilidad competitiva de cada 39

40 especie en particular, y se calcula generalmente con la biomasa de la plantas creciendo en monoculturas y en mezclas (Weigelt y Jolliffe, 2003). Un índice de agresividad de cero, indica que los componentes de la competencia tienen igual habilidad competitiva, si es positivo la agresividad será mayor para el cultivo y si es negativo la agresividad será mayor para la maleza. Por ejemplo, Puricelli et. al (2003), estudiando la competencia Glycine max Anoda cristata determinaron valores del índice de agresividad de entre 0,02 y 0,74, dependiendo de la densidad de la maleza y el arreglo espacial del cultivo HIPOTESIS Hipótesis 1: F. officinalis se comporta como eficiente competidor de T. aestivum en la absorción de nitrógeno del suelo. Así, la utilización de fertilizantes nitrogenados favorecería a la maleza en la competencia frente al cultivo Hipótesis 2: La emergencia temprana de F. officinalis incrementa la competencia con T. aestivum en sus primeros estadios. La siembra anticipada del cultivo favorecería a éste en a la competencia con la maleza Hipótesis 3: Los efectos competitivos de F. officinalis en el cultivo de T. aestivum se manifiestan cuantitivamente sólo cuando las densidades de la maleza son altas OBJETIVOS: 40

41 Estudiar los efectos competitivos que ejerce la maleza F. officinalis sobre el cultivo de trigo en el sur y sudoeste bonaerense evaluando el efecto que tiene en dicho proceso la fertilización nitrogenada, el momento de emergencia relativo y la densidad de la maleza MATERIALES Y MÉTODOS A los efectos de responder las hipótesis planteadas, se evaluaron tres experimentos a campo y dos bajo condiciones semicontroladas Experimento 1: Efectos de la fertilización nitrogenada en la competencia entre F.officinalis y T. aestivum, con dos densidades de la maleza en un lote de baja fertilidad. Sobre un lote comercial para cultivo de trigo altamente infestado con la maleza en el partido de Villarino, en el año 2005 se sembró el cultivo con una sembradora convencional (Agrometal ) de 17,5 cm de distancia entre hileras y a una densidad esperada de 250 plantas.m - ². Se delimitó un área de de 100 m 2, donde se estableció un ensayo en bloques completos al azar con cuatro repeticiones. El diseño fue de tipo factorial en donde los factores fueron: a) densidad de la maleza (120 pl.m -2, 60 pl.m -2 y 0 pl.m -2 ) y b) con y sin el agregado de fertilizante nitrógenado (0 kg.ha -1 y 120 kg.ha -1 Urea en macollaje del cultivo). Se establecieron parcelas de 1 m² y los tratamientos fueron: ai)120 pl.m -2 de F.officinalis sin fertilizante, aii) 60 41